Efimero

¿Crees que la gastronomía es efímera? ¿Qué te parece?

Schopenhauer considera que la música es el arte supremo. Siendo ese el objeto artístico, no cabe duda de que la ejecución de una pieza musical es fugaz. Podrá repetirse, pero cada actuación será una actuación diferente. O piensas que la valoramos tanto porque forma parte de nuestros recuerdos. Y por lo tanto es capaz de mantenerse en el tiempo.

En su día se partió de una gastronomía sin recuerdos, en el que el ser humano se puso a probar, a descubrir… y, con el tiempo, empezó a comunicarse a través de la gastronomía

Es un dilema, ¿no?

Por una parte sí que disfrutar de un buen plato no deja de ser un instante. Mejor o peor en función de la compañía que tengamos, si estamos allí por obligación o por placer…

Pero por otro lado, esos momentos los mantenemos en la memoria y somos capaces de distinguir siempre si un plato nos gustó o no porque lo recordamos, incluso reconocemos qué estamos comiendo por esos recuerdos.

Y ahí me meto en el papel y me vuelvo loco pensando en que cada plato tiene que llevar algo de cada cocinero, sea cual sea su tipo de cocina. Y ese algo es el cariño que tiene que transmitir en lo que se hace, pensar bien y reposando los momentos… Y de esa manera hacer del hecho de comer un plato, en lugar de un momento efímero, algo que cada persona recuerde y aprecie. Y que vaya siempre con él ese recuerdo… Y con ese plato, también parte del que lo ha hecho.

Piénsalo bien, y tú como yo recuerda los momentos que vivías con tu amona o ama, sus cocidos y sus comidas. Quizás en la juventud y en las experiencias que cada uno hemos vivido en aquellos momentos, no era más que eso, el momento de comer y poco más.

Pero con el tiempo, aquellas experiencias, por lo menos en mí, están vivas en modo de bonitos recuerdos y mimo. El que me transmitían con aquellos platos que cocinaban lentamente, en nuestra cocina de carbón, con productos sencillos, prácticamente sin secretos, pero con dedicación y cariño.

Y hoy, que soy cocinero, los vivo intensamente porque creo que más que en la creatividad, en la técnica y en los productos exóticos; mi trabajo tiene que estar en transmitir lo que a mí me trasmitían de una forma natural.

Pienso que la cocina es más que el mero hecho de comer y que en ese hecho de comer, yo como cocinero tengo que ser capaz de expresar esas sensaciones y ese cariño. De esa forma convertimos lo efímero en duradero, los momentos en recuerdos.

Pascal Remy, en un libro llamado “El inspector se sienta a la mesa” se hacía la siguiente pregunta “¿iremos pronto a un restaurante como quien va a ver una exposición, más dispuestos a que nos asombren que a comer?”. Y si fuera así, qué problema habría me pregunto yo también. Cada cual puede elegir libremente su forma de expresión.

Y no me digáis que no deja de ser curioso que con todos los medios y técnicas, productos, sabores y conocimientos, lo esencial es lo que todos nuestras amonas y las amonas de nuestras amonas hacían de forma natural. Convirtiendo lo efímero en entrañables recuerdos por los que guiarme, incluso hoy en día, en mi cocina.